11/1/09

Otro Domingo.
Despierto mas temprano que lo que quisiera, el calor de esta habitación no me deja dormir, me ahoga, me levanto a penas. Como me hubiese gustado dormir hasta tarde, no hablar con nadie y lamentar mi resaca de domingo de verano.
La temperatura sigue subiendo y contra eso no hay nada que pueda hacer, vagar por este piso que cada vez es más pequeño y se aleja más de lo que deseo, lamentar el dolor de cabeza, la garganta raspada y los recuerdos de un fin de semana de excesos.
Otro domingo en el que tendré que olvidar todo aquello que se me escapo de las manos durante la semana, todo eso por lo que me deje llevar, lo que insité, lo que busqué sabiendo que no debía, lo que hice sin querer, queriendo.
Y es que siempre hay algo o alguien que quiero olvidar, que quiero borrar, que quiero cambiar, cuando lo único real, es que debo olvidar para siempre los olvidos de las tardes de domingo.
Ya es domingo por la noche y el calor no deja de molestarme, escribo porque no he podido sacar de mi cabeza todo aquello que me molesta, porque la resaca me dejó un mal humor que me gusta aprovechar para escribir, finalmente es el único medio para volver a mi.
Otro domingo de resacas y olvidos, de calor inaguantable y de pereza mortal.

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